Puedo decir con absoluta autoridad, que una vez que eres feliz, no puedes hacer daño a nadie. Una vez que has conocido la eternidad de la vida y la danza alegre de la vida, es imposible que hagas daño a nadie; porque no hay nadie más que tú... no somos islas separadas, somos un continente, una totalidad.

Disfruta por ti mismo al máximo, y no le harás daño a otros, porque en la misma alegría, la idea de yo y tú desaparece...

Si le estamos haciendo daño a alguien, nos estamos haciendo daño a nosotros mismos.

Pero ésta señal aparece en ti cuando llegas a los picos más altos de la felicidad, es por ésto que el verdadero pecado original del hombre es que ha disfrutado demasiado poco y un hombre que no ha disfrutado, no tolera que nadie disfrute.

Un hombre que está sufriendo, angustiado, ansioso, miserable, no puede tolerar a otro que esté feliz...

lo lastima.

Si toda la humanidad está sufriendo, entonces, ser dichoso en ésta humanidad sufriente, es estar constantemente en peligro. La gente querrá destruirte. No le perteneces. No eres suficientemente miserable.

Eres un extraño. Porque cuando todo el mundo es miserable, ¿cómo te la arreglas tú para ser feliz?.

Osho